Qué publicar en Instagram
una inmobiliaria.
Una foto de la fachada con el precio no es contenido: es un aviso, y para avisos ya están los portales. En Instagram la gente sigue cuentas que le enseñan algo o le muestran algo que no vería en otro lado.
Mostrar la casa
como la va a vivir.
1. El recorrido real. Treinta segundos caminando la propiedad desde la puerta, con la luz que tiene a esa hora. Sin música épica ni efectos: lo que se ve es lo que se va a encontrar.
2. Una propiedad, un público. El mismo departamento se cuenta distinto para quien compra su primera vivienda que para quien invierte. Elige a quién le hablas y dilo en los primeros segundos.
3. El detalle que nadie muestra. La presión del agua, el placard que entra un cochecito, la vista desde la cocina. Lo que se pregunta en la visita, contestado antes.
4. El antes y el después. Un ambiente vacío y el mismo ambiente amoblado con home staging virtual, con la leyenda que aclara que el mobiliario es virtual.
Lo que sabes
y el otro no.
5. El barrio por dentro. El colegio, la parada del micro, la panadería de la esquina, cuánto se tarda al centro. La zona vende tanto como la propiedad.
6. Cuánto vale el metro. El precio por metro de tu zona y cómo se mueve. Es un dato que buscan dueños y compradores, y que posiciona a la inmobiliaria como la que conoce el mercado.
7. Cómo se tasa. Qué mira un tasador y por qué dos casas parecidas valen distinto. Le habla directo al dueño que está pensando en vender.
8. El proceso, paso a paso. Reserva, boleto, escritura; o en alquiler, garantías, contrato y ajustes. Lo que da miedo porque no se entiende, explicado simple.
9. Las preguntas de siempre. Las que el equipo contesta diez veces por semana, convertidas en piezas cortas. Cada una es un posteo que ya sabes que interesa.
Quién está
del otro lado.
10. El equipo. Quién atiende, quién tasa, quién acompaña a la escritura. A una inmobiliaria se le confía la casa: que se vean las caras.
11. La operación cerrada. Con permiso de las partes: la entrega de llaves, el tiempo que llevó y qué se hizo para lograrlo.
12. El llamado a los dueños. Una pieza cada tanto que no muestra una propiedad sino que le habla al que tiene una: «si estás pensando en vender, esto es lo que hacemos».
Un mes, no
doce posteos sueltos.
Las ideas sirven si se sostienen. La forma de que no se corten a la segunda semana es armar el mes completo de una vez: qué pilar va cada día, qué propiedad, para qué red y con qué gancho.
Dos reglas que Instagram premia: material propio —nada de banco de imágenes ni videos con marca de agua de otra red— y el gancho en los primeros segundos, con el texto en pantalla aportando un dato y no repitiendo lo que se ve.
Lo que más
nos preguntan.
¿Cada cuánto tiene que publicar una inmobiliaria?
Más importa la constancia que la cantidad. Un ritmo que el equipo pueda sostener todo el mes —una pieza por día en la red principal— rinde más que una semana intensa y después nada.
¿Sirve publicar propiedades con el precio?
Como parte del plan, sí. Como único contenido, no: para eso la gente usa los portales. Las piezas que enseñan o muestran el barrio son las que hacen que te sigan.
¿Se pueden usar imágenes generadas con IA?
Para mostrar una propiedad, no: genera expectativas que la visita no cumple. Lo que sí se puede es el home staging virtual de un ambiente vacío, aclarando que el mobiliario es virtual.
¿Reels o carruseles?
Los dos. El reel llega a gente nueva; el carrusel se guarda y se comparte. Un buen plan los alterna según lo que cada pieza tenga que contar.
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