Reservan y no aparecen:
cómo bajar los no-show.
La mesa guardada que nadie ocupa a las nueve y media de un sábado no es una silla vacía: es el turno que no le diste a otro. Y casi siempre se evita con tres cosas simples.
Tres motivos,
y ninguno es mala fe.
Se olvidan. Reservaron el martes para el sábado y en el medio pasó una semana entera. Sin un recordatorio, la reserva compite con todo lo demás que tienen en la cabeza.
Cambiaron de plan y avisar les cuesta. Si cancelar implica llamar por teléfono en horario de servicio, mucha gente prefiere no aparecer. El costo de avisar tiene que ser menor que la culpa de no hacerlo.
Reservaron en varios lados. Cuando no está claro si la mesa quedó confirmada, el cliente se cubre pidiendo lugar en dos o tres locales y decide sobre la hora.
Confirmar, recordar
y dejar cancelar.
Confirmar al instante
La reserva tiene que quedar confirmada en el momento, con día, hora y cantidad de personas. La duda es la que hace que el cliente reserve también en otro lado.
Recordar antes
Un mensaje el mismo día, unas horas antes. No es para presionar: es para que el que ya no va, avise.
Que cancelar sea un mensaje
Si el cliente puede responder en el mismo chat y liberar la mesa, la libera. Si tiene que llamar, no llama.
Pedir la cantidad exacta
Una mesa para cuatro que llega de a dos también es media mesa perdida. Preguntar cuántos son ordena el salón.
El chat donde ya te escriben,
no un mail que nadie abre.
La confirmación y el recordatorio funcionan donde el cliente está mirando: el mismo Instagram o WhatsApp por donde reservó. Un correo automático a las siete de la tarde no lo lee nadie.
Y hay un beneficio lateral: si el recordatorio llega por chat, la respuesta también es un chat. El que no va contesta “no llegamos”, la mesa se libera con horas de anticipación y todavía entra otro.
La IA toma la reserva
y se ocupa del resto.
En la vertical de gastronomía de Quantrix el cliente reserva por Instagram o WhatsApp, en la misma conversación: la IA pregunta para cuántas personas y a qué hora, trabaja con la capacidad real del salón y los turnos que tengas cargados, confirma al instante y manda el recordatorio antes de la hora.
Nadie del equipo tiene que dejar el salón para contestar, y los grupos grandes o los eventos se derivan a una persona.
Lo que más
nos preguntan.
¿Cuándo conviene mandar el recordatorio?
El mismo día de la reserva, unas horas antes. Lo suficientemente cerca para que se acuerden y lo suficientemente lejos para que, si no van, todavía puedas darle la mesa a otro.
¿Conviene pedir seña?
Depende del local y de la fecha: en noches especiales ordena mucho, en el día a día puede espantar reservas. Es una decisión del salón, no del sistema.
¿La IA puede reservar una mesa que no existe?
No. Trabaja con la capacidad real del salón y los turnos que tengas cargados: no promete un horario que no existe ni sienta a dos grupos en la misma mesa.
¿Qué pasa con los grupos grandes o los eventos?
Se derivan a una persona. La IA resuelve las reservas del día a día y te deriva lo que necesita una conversación.
¿Puedo intervenir en una conversación?
Sí. Puedes apagar la IA en un chat puntual y seguir tú.
Las reservas,
tomadas en el chat.
Del mensaje de Instagram a la mesa reservada, con tus turnos, tu capacidad y tu carta en la conversación.
Muéstrame cómo funciona
en mi negocio.
Te lo mostramos con tu negocio, estés en el país que estés. Sin formularios eternos y sin tarjeta.
Te responde Martina por WhatsApp en pocos minutos. Sin suscripciones y sin llamadas insistentes.
